En publicidad exterior, el formato es uno de los agentes más importantes a la hora de llevar una campaña a la calle. Es, al fin y al cabo, la “mancha” que ocupa tu publicidad en el autobús, el espacio visible que acompaña al recorrido diario por la ciudad.
Pero entonces, ¿por qué dos campañas con el mismo formato no tienen el mismo resultado?
Porque el formato, por sí solo, no lo es todo. No actúa de manera aislada ni garantiza el impacto únicamente por su tamaño o presencia. El resultado final de una campaña en exterior depende de cómo se utilizan una serie de variables que van mucho más allá del soporte.
Las claves para maximizar el impacto y el éxito de una campaña pasan por varios factores.
El diseño.
No todo vale. Un diseño pensado para pantalla no siempre funciona en la calle. La jerarquía visual, la claridad del mensaje y la correcta elección del texto y su tamaño son determinantes cuando la publicidad se consume en movimiento. En exterior, el diseño no solo debe verse, debe entenderse en segundos.
La duración y la constancia.
No es lo mismo un impacto puntual que formar parte del recuerdo. En publicidad exterior, la repetición es clave. Estar presente en un mismo recorrido, aparecer a determinadas horas del día y acompañar la rutina diaria de las personas hace que la campaña deje de ser un estímulo aislado y pase a integrarse en su día a día.
El contexto de la campaña.
El momento del año también influye. ¿Cuántas campañas hay ahora mismo en la calle? ¿Cuáles son y en qué sectores se mueven? En un entorno saturado de estímulos, saber elegir cuándo aparecer y en qué contexto hacerlo es tan importante como el propio formato.
Porque en publicidad exterior no se trata solo de estar, sino de saber cómo, cuándo y de qué manera estar presente. Y ahí es donde dos campañas con el mismo formato pueden ofrecer resultados muy distintos.
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